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Petra, Mallorca: la cuna de Fray Junípero Serra

Petra, Mallorca: la cuna de Fray Junípero Serra

Hay lugares en Mallorca que te hacen caminar más despacio sin darte cuenta. Petra es uno de ellos: casas de marès color miel, callejuelas estrechas, una iglesia parroquial imponente y apenas tráfico. Que de este pueblo agrícola tan tranquilo saliera uno de los mallorquines más famosos de la historia se descubre poco a poco: en pequeños paneles de cerámica, una casa natal humilde y una capilla en lo alto de una colina. Una excursión que encaja de maravilla en un día sereno de noviembre.

Petra, Mallorca: tras las huellas de Junípero Serra

Aquí nació en 1713 Miquel Josep Serra, hijo de una familia campesina sencilla. Como franciscano adoptó el nombre de Junípero, enseñó filosofía y teología en Palma y en 1749 partió como misionero hacia América. Tras muchos años en México, a partir de 1769 fundó las primeras misiones de la Alta California, entre ellas San Diego y Carmel. Varias de aquellas misiones acabaron convirtiéndose en ciudades conocidas en todo el mundo. En 2015 el papa Francisco lo canonizó.

Su legado tiene también sus sombras: en California, la época de las misiones sigue siendo objeto de debate por sus consecuencias para los pueblos indígenas. Precisamente por eso la visita a Petra resulta tan interesante: aquí descubres a la persona detrás del personaje, a un chico de un pueblo del interior de la isla.

Un buen motivo para venir en esta época: el cumpleaños de Serra es el 24 de noviembre. Si hay actos en el pueblo, lo mejor es consultarlo antes en el Ayuntamiento de Petra.

Casa natal, museo y convento de Sant Bernardí

La casa natal, en el antiguo barrio de Barracar, es una casa de payés sencilla que transmite muy bien cómo se vivía en la Mallorca del siglo XVIII. Al lado, un pequeño museo muestra cartas, retratos, mapas y maquetas de las misiones californianas. De camino te acompañan coloridos paneles de mayólica que representan escenas de la vida de Serra y cada una de las misiones: un detalle discreto y muy fotogénico.

Panel de azulejos de mayólica pintados a mano en un muro de marès de una calle tranquila de Petra

A pocos pasos se alza el convento de Sant Bernardí, en cuya escuela el joven Serra recibió su primera formación. La gran iglesia parroquial de Sant Pere, de los siglos XVI y XVII y donde fue bautizado, refleja la antigua prosperidad de esta comunidad agrícola. Ojo: el museo y la casa natal tienen horarios reducidos y cambiantes; a veces solo se visitan con cita previa. Mejor compruébalo antes.

La ermita de Bonany: una despedida con vistas

A unos cuatro kilómetros del pueblo, una carretera estrecha sube hasta la ermita de Bonany. Su nombre («buen año») recuerda una rogativa para pedir lluvia durante una sequía del siglo XVII. Se dice que aquí predicó Serra su último sermón en Mallorca en 1749, antes de partir hacia América. Hoy es un lugar de calma: una pequeña iglesia, una cruz de piedra, merenderos bajo los pinos y una amplia vista sobre el Pla de Mallorca hasta la sierra de Tramuntana. Con la luz limpia del otoño, merece la pena dar un paseo corto por la cima.

Pueblos tranquilos del interior de Mallorca

Si vienes a Petra, no te pierdas los pueblos vecinos. Vilafranca de Bonany, junto a la carretera, es famosa por sus melones y pimientos; Sant Joan y Ariany son pueblecitos diminutos y auténticos, con su plaza de la iglesia, su bar y mucha paz. De vuelta hacia Algaida, haz una parada en Montuïri y sus viejos molinos. En todos ellos la vida se detiene a mediodía; los bares de la plaza tienen más ambiente por la mañana.

Antiguo molino de piedra entre campos y almendros en el centro de Mallorca

Los miércoles hay un pequeño mercado semanal en Petra, fácil de combinar con el gran mercado de Sineu. Te lo contamos en nuestra guía de mercados semanales del interior.

Consejos prácticos para tu excursión

  • Cómo llegar: Desde la Finca Mia Limon, cerca de Algaida, llegas a Petra en unos 25–30 minutos en coche por la carretera hacia Manacor. Aparcar en las afueras del pueblo suele ser fácil.
  • Mejor momento: Por la mañana, cuando la iglesia y los bares están abiertos. El otoño y el invierno son suaves y tranquilos.
  • Combínalo: Petra, Bonany y algún pueblo cercano dan para una media jornada relajada. Si te apetece, añade una cata en alguna bodega de la zona (mejor reservar antes).
  • Horarios: El museo, la casa natal y la ermita cambian de horario; compruébalo antes de ir.

Desde nuestra finca en el corazón de la isla, esta Mallorca más tranquila te queda a la vuelta de la esquina. Y al volver por la tarde te espera la terraza, con vistas a la misma tierra de la que un día partió Junípero Serra.